domingo, 30 de octubre de 2016

Espero

Su nombre era pronunciado entre los ángeles, en el infierno celos le tenían a la persona que el amaba, ni el mismo diablo amaba así a su acompañante, aquella que con locura el miraba y adoraba. 

Tanta era la locura que la cordura huía de el, cuando amaba era un desbordamiento de amor, sus ojos producían luz, no era común, no era el estereotipo del hombre común, quizá podría hacer una comparación entre el y el hombre, el siendo neandertal y el hombre el sapiens, esa es la imagen que llega a crear, cuando sonreía la simpleza de su corazón te envolvía en su calor.  

Era un amor cálido, no esos de los que te causan asfixia, quizá ese era el defecto, dejarme mucho tiempo. No tenerlo, perderle entre agujas de reloj, entre la luna y el sol. Caminar por el solitario sendero. 
Seguir esperándolo acá en esta roca.

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